“Las conclusiones son muy positivas porque los trabajadores nos acompañaron en un reclamo que es justo: justicia laboral”, señaló Arce, quien remarcó que la medida de fuerza no era el escenario deseado, pero resultó inevitable tras meses de falta de respuestas. Según explicó, desde junio el sindicato intentó abrir canales de diálogo con el Ejecutivo, sin éxito. “No había predisposición ni idoneidad para resolver los conflictos. El tiempo pasaba y no había respuestas”, sostuvo.
El dirigente gremial apuntó directamente contra la administración encabezada por el intendente Ramón Lanús, a la que acusó de incumplir sistemáticamente el convenio colectivo de trabajo. “Antes uno podía acordar o no, pero había diálogo. Hoy o no te sentás, o te sentás y no acordás porque incumplen el convenio, por error o por omisión”, afirmó. En ese marco, explicó que muchas de las respuestas del municipio llegan recién cuando interviene la Justicia o el Tribunal de Cuentas.
Uno de los ejes centrales del conflicto es el salario. Arce fue contundente: “Los trabajadores municipales somos los asalariados más pobres de la Argentina”. Según detalló, una gran cantidad de empleados percibe ingresos por debajo de la línea de indigencia, y los aumentos se otorgan mayoritariamente a través de bonos y sumas no remunerativas, lo que perjudica tanto a los activos como a los jubilados.
En ese contexto, el sindicato impulsó una medida inédita: administrar fondos para asistir a jubilados municipales con cajas de alimentos durante las fiestas. Más de 700 personas recibieron ayuda, con un valor estimado entre 160 y 180 mil pesos. “Si no hacíamos eso, quedaban totalmente afuera”, explicó Arce.
Otro punto crítico señalado por el gremio es la contratación de trabajadores bajo la figura de monotributo. Arce advirtió sobre los riesgos legales y humanos de esta modalidad y recordó que la ley vigente la prohíbe para tareas permanentes. “El día que pase algo grave, los únicos que van a correr son los familiares del trabajador, porque no tienen cobertura de nada”, alertó. Tras denuncias realizadas por el sindicato, el Tribunal de Cuentas objetó estas contrataciones y, desde enero de 2026, ya no existen monotributistas bajo esa figura en San Isidro, aunque el gremio anticipó nuevas presentaciones ante intentos de reencuadre irregular.
En el plano político, el secretario general lamentó la falta de acompañamiento de sectores sindicales y dirigentes locales. “No nos llamó nadie de la CGT ni de las 62 Organizaciones Peronistas. Estamos muy desilusionados. Nuestra pelea es por dignidad, pero es desigual”, expresó.
De cara a lo que viene, Arce se mostró cauto y poco optimista. “Esto es día a día. Hoy lo primero es que no tengamos bajas y cuidar a los trabajadores. Hay mucho miedo y hay que ser inteligentes”, concluyó.