Cuando lo abordaron por la espalda, el joven no entendió inicialmente lo que pasaba pero su amiga sí: de inmediato extrajo su arma reglamentaria para defenderse del ataque.
Es que un segundo malviviente corrió hacia ella, sin contemplar que era una policía. Según su propio relato en la denuncia del hecho, los agresores estaban armados. De inmediato los delincuentes corrieron para escaparse, aunque uno de ellos cayó en la vereda alcanzado por las balas disparadas por la agente. Cayó al piso herido y sólo se dedicó a pedir clemencia.