Gonzalez Suñer no esquiva la autocrítica ni la incomodidad. Desde hace algunos años su espacio se desmarcó del radicalismo tradicional en Mendoza, marcando diferencias profundas con el rumbo que, según ella, tomó el partido. “Existe un radicalismo demasiado libertario”, lanzó. “Cuando vieron que Milei ganaba, empezaron a ponerse todos peluca, viendo dónde podían ir negociando mejor. Y esto en Mendoza se vio muy fuerte”, advirtió.
Desde su perspectiva, esa inclinación hacia La Libertad Avanza no fue un gesto ideológico sino una reacción oportunista. “Había una contienda bastante espesa. Entonces, de un día para el otro terminan siendo, de alguna manera, amigos políticos. Nosotros decidimos no acompañar esto porque la verdad que es un circo y, sobre todo, porque es acompañar para que se sigan acomodando los mismos de siempre. No es lo políticamente correcto”.
Consultada sobre la lógica de repartir cargos por conveniencia política, la referente del Partido Federal fue tajante: “Sí, molesta. Porque uno puede acompañar sin ser protagonista. Pero cuando son puestos a dedo y es gente que uno sabe que no vino a construir y que no tiene la capacidad de abrazar, incomoda”.
Educadora de profesión, la vicepresidenta nacional del Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (MAY) también expresó su preocupación por el estado del sistema educativo en la provincia. Citó datos alarmantes: “En Mendoza, el 30% de los niños están naciendo con algún tipo de droga en sangre”. Y agregó: “Después uno encuentra chicos que están delinquiendo y fue, en muchas situaciones, por falta de acceso a la educación, pero una educación de calidad, que te invite a quedarte”.
Aunque reconoció mejoras en la gestión educativa actual, señaló las falencias persistentes: “Se está trabajando mucho mejor, pero aún falta demasiado. Las escuelas siguen siendo un depósito de chicos, la gestión educativa no es analítica ni certera frente a problemáticas como alumnos con discapacidad o alguna dificultad en el aprendizaje”.
Para Gonzalez Suñer, la palabra clave es inclusión: “No es cuestión de tener las aulas llenas, sino saber darle a cada uno lo que necesita. Hay chicos que necesitan una docente de apoyo y no la tienen. Otros no pueden ni llegar a la escuela por falta de transporte. Entonces, hablamos de educación, pero también de inclusión real”.