En ese marco, y con el impulso de Encuentro Radical, empiezan a consolidarse dirigentes con volumen propio y capacidad real de competir en municipios estratégicos como San Isidro, Mar del Plata y San Martín.
Este proceso refleja una construcción sostenida basada en el trabajo territorial, la cercanía con los vecinos y una identidad política con vocación de gobierno.
La creciente presencia y organización del radicalismo en los distritos marca el inicio de una etapa de mayor protagonismo en la escena política local y provincial.