La actividad fue organizada junto a Maru, una vecina reconocida en el barrio por su trabajo solidario y el acompañamiento que brinda desde hace años a familias atravesadas por situaciones de vulnerabilidad social, violencia y consumo problemático. Durante la jornada, más de 30 mujeres y varios vecinos compartieron sus testimonios y expresaron su preocupación por el crecimiento de la droga entre adolescentes y menores de edad. Según relataron, cada vez son más los jóvenes atrapados en contextos de abandono, violencia y falta de contención, mientras escasean los espacios de recuperación, prevención y asistencia.
“Esto ya no es un problema aislado de un barrio, sino una realidad que golpea a toda la Provincia de Buenos Aires”, señaló Abigail en sus redes, luego del encuentro, donde también remarcó que muchas veces “el Estado llega tarde” frente al avance del narcotráfico y las adicciones.
Sin embargo, la reunión también dejó lugar para la esperanza. Los vecinos plantearon la necesidad de generar herramientas concretas para sacar a los jóvenes de la calle y ofrecerles nuevas oportunidades. Entre los pedidos más repetidos estuvieron la creación de talleres de oficios como carpintería, electricidad e informática, con el objetivo de brindar salida laboral y capacitación.
En la recorrida también participó Alan Lugones, conocido como “Trapo”, quien compartió su experiencia de vida y dio un mensaje de superación personal vinculado a la recuperación y el acompañamiento comunitario. Además, estuvo presente Ignacio, integrante del Rotary Club Victoria, quien manifestó su compromiso para colaborar con clases de electricidad e informática destinadas a los jóvenes del barrio.
Tras la actividad, la dirigente libertaria publicó un mensaje en sus redes sociales donde destacó la importancia de estar presentes en el territorio y escuchar a los vecinos. “Caminamos el barrio, escuchamos, estuvimos cerca y entendimos algo muy claro: la batalla más urgente hoy es recuperar a nuestros jóvenes antes de que la droga los destruya”, expresó. Y agregó: “No alcanza con hablar de los problemas desde un escritorio. Hay que estar, escuchar y comprometerse de verdad”.