“Entiendo perfectamente que hoy la economía sea la principal preocupación de los argentinos. Es lógico. Todos queremos vivir mejor y que el país salga adelante. Pero creo que es un error pensar que debemos elegir entre la economía y la batalla cultural. La Argentina necesita ambas”, sostuvo.
Para Mercado, el orden económico es indispensable, pero sostiene que los cambios verdaderamente profundos solo pueden sostenerse cuando están acompañados por una transformación en los valores de la sociedad: “La batalla cultural no es una discusión abstracta ni un eslogan político. Es preguntarnos qué valores queremos transmitir a nuestros hijos, cómo tratamos a nuestros adultos mayores, qué lugar le damos a la educación y si seguimos creyendo en la cultura del trabajo, el esfuerzo y el mérito como herramientas para progresar”.
La dirigente afirmó que muchas de las problemáticas que hoy atraviesa el país tienen un trasfondo cultural que no puede ser ignorado: “Me preocupa una sociedad que muchas veces invisibiliza a sus abuelos. Ellos representan la memoria, la experiencia, el sacrificio y la cultura del trabajo. Recuperar el respeto por quienes construyeron nuestro país también es dar la batalla cultural”.
Al mismo tiempo, puso el foco en los adolescentes y en el desafío que enfrenta la Argentina con las nuevas generaciones: “También me preocupa ver a tantos adolescentes que crecen sin un proyecto de vida, sin límites claros y muchas veces sin referentes. Necesitamos volver a enseñar que la libertad también implica responsabilidad, compromiso y esfuerzo. Esa también es una batalla cultural que no podemos abandonar”.
La dirigente remarcó que no se trata de enfrentar una agenda con otra, sino de comprender que ambas deben avanzar de manera conjunta: “No deberíamos discutir si es más importante la economía o la batalla cultural. Una economía sana puede mejorar el presente, pero son los valores los que garantizan el futuro. Si queremos que el cambio sea duradero, debemos recuperar la educación, fortalecer a la familia, valorar a nuestros adultos mayores, acompañar a nuestros jóvenes y volver a poner en el centro la responsabilidad individual y la cultura del trabajo”.
Finalmente, dejó un mensaje sobre el rumbo que, a su entender, debería tomar el país: “La batalla cultural no pertenece a un gobierno ni a un partido político. Es una responsabilidad de toda la sociedad. Empieza en cada hogar, continúa en la escuela, se fortalece en las instituciones y se refleja en cada vecino que decide hacer las cosas bien. Si recuperamos esos valores, no solo tendremos una mejor economía; tendremos una Argentina más fuerte, más libre y con un futuro mucho más sólido”.