Un partido de fútbol infantil terminó en una escena de violencia y desesperación en las instalaciones de Platense, en Vicente López, cuando un grupo de adultos agredió a familiares de los jugadores mientras se disputaba un encuentro de chicos de apenas 10 años.
El episodio ocurrió el sábado por la noche durante el partido entre Platense y Club Parque Patricios, correspondiente a la categoría 2016 de la liga FEFI “A”.
De acuerdo con la información recabada, personas señaladas como integrantes de la barrabrava de Platense se encontraban en el club mientras se desarrollaba también el encuentro de Primera División entre el Calamar e Independiente y posteriormente se habrían acercado al sector de Baby Fútbol.
Por motivos que todavía no fueron establecidos oficialmente, comenzaron los cruces con adultos que acompañaban a la delegación visitante y la tensión fue creciendo hasta desembocar en violencia física.
Uno de los hombres habría golpeado a un familiar de uno de los jugadores y posteriormente se produjeron lanzamientos de botellas contra los padres, según los testimonios recogidos sobre el episodio.
Todo ocurrió a pocos metros de los chicos que estaban disputando el partido.
El momento quedó registrado en video. Las imágenes muestran a varios de los menores llorando y visiblemente asustados, mientras los adultos intentan detener los incidentes y poner a resguardo a los jugadores.
Ante la gravedad de lo ocurrido, el encuentro debió ser interrumpido.
Una de las hipótesis mencionadas vincula el comienzo de los cruces con la histórica rivalidad entre Platense y Huracán, debido a que Club Parque Patricios pertenece al barrio porteño del mismo nombre. Sin embargo, esa versión no fue confirmada oficialmente.
También trascendió que ya se habrían producido situaciones de tensión entre ambas delegaciones durante la temporada anterior.
Hasta el momento no se informó oficialmente sobre personas detenidas por los incidentes.
La violencia ocurrida durante una competencia destinada a chicos de 10 años vuelve a poner en discusión los límites y las responsabilidades de los adultos en el fútbol infantil, especialmente cuando los propios menores terminan siendo testigos y víctimas del miedo generado por situaciones que nada tienen que ver con el deporte.