La Ciudad, a través del Ministerio de Educación, creó el "Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos", un nuevo protocolo de cuidado, orden y limpieza de las escuelas que establece que estudiantes, docentes y el resto del personal escolar deberán dejar aulas, patios, comedores y el resto de los espacios comunes limpios, ordenados y en condiciones adecuadas al finalizar cada jornada escolar.
Hasta ahora algunas instituciones ya desarrollaban prácticas de cuidado, pero no existía un marco general que organizara estas acciones para todo el sistema. A partir del nuevo protocolo cada integrante de la comunidad educativa tendrá un rol concreto.
"Durante años se instaló la idea de que romper, ensuciar o no cumplir las reglas daba lo mismo. Siempre había un “otro” que se hacía cargo. Nosotros creemos en una educación con cultura del orden y respeto por las reglas. Una educación donde los chicos aprendan desde el principio que no da todo lo mismo. Recuperar valores básicos. Los que nunca deberíamos haber perdido", sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
La medida alcanza a todos los niveles y modalidades educativas, tanto de gestión estatal como privada. Los alumnos, además de mantener ordenados los espacios comunes, deberán cuidar el mobiliario y evitar la vandalización de paredes, baños y espacios verdes; además, los docentes deberán acompañar la construcción de estos hábitos y los equipos directivos serán responsables de liderar la implementación.
Aquellos daños generados intencionalmente, que no requieran atención inmediata, serán abordados por la comunidad educativa del establecimiento escolar, por ejemplo grafitis en bancos o paredes, y rotura de mobiliario.
“En algunas escuelas de la Ciudad, y en muchos sistemas educativos del mundo, el cuidado y el mantenimiento del orden y la limpieza es tarea de toda la comunidad educativa. Nos proponemos extender estas prácticas y establecer un marco común para el cuidado de todas nuestras escuelas”, sostuvo la ministra de Educación, Mercedes Miguel.
“Observamos que el hábito del cuidado y el orden, tan presentes en las aulas del jardín de infantes, comienza a cambiar a lo largo de la primaria y, especialmente, en la secundaria. La escuela es el espacio que cientos de miles de estudiantes comparten todos los días y donde incorporan hábitos que los acompañarán durante toda la vida. Por eso, aprender a cuidarla también es parte de su formación”, agregó la ministra.
La medida no se limita a enunciar responsabilidades sino que, además, propone estrategias concretas. Entre las propuestas figuran los "Embajadores del cuidado" (cada curso asume semanalmente, en forma rotativa, la responsabilidad de verificar un sector de la escuela), los "Últimos minutos para el cuidado del espacio" (destinar los minutos previos al cambio de actividad o al fin de la jornada a revisar el estado del lugar utilizado), la creación de una "Estación Ambiental" para el acopio y la gestión de residuos con fines pedagógicos, y las "campañas de despapelización" para retirar cartelería y afiches vencidos.
Para fortalecer el sentido de pertenencia con la escuela se proponen iniciativas como "Anfitriones de una nueva cultura" (acompañamiento entre pares para quienes ingresan por primera vez a la institución), "murales estudiantiles" en paredes frecuentemente vandalizadas, la revalorización de espacios verdes mediante huertas escolares o jardines de polinizadores, y "jornadas de reparación" con participación activa de los estudiantes en el mantenimiento de mobiliario y espacios comunes.
Para sostener los cambios en el tiempo se sugiere desarrollar campañas con mensajes positivos construidos junto a los estudiantes, tableros con indicadores visibles (por ejemplo, cantidad de aulas ordenadas al finalizar la jornada o porcentaje de cestos con correcta separación) y "acuerdos de cuidado" elaborados junto a los alumnos.
Vandalismo y daños
Un diagnóstico de conducta sobre el cuidado escolar realizado por la Universidad de San Andrés junto al Ministerio de Educación de la Ciudad para analizar las causas y condiciones que inciden en el cuidado de la infraestructura escolar identificó una relación directa entre el clima institucional y el cuidado de la infraestructura. En escuelas donde predomina el respeto mutuo aumentan las conductas de cuidado y disminuyen los daños; a su vez, los estudiantes que sienten orgullo e identificación con su escuela muestran mayor predisposición a protegerla.
El estudio combinó una etapa cualitativa de entrevistas a estudiantes y directivos, docentes, preceptores y auxiliares, con una etapa cuantitativa y la participación de 3000 estudiantes de 1º a 3º año de 42 escuelas secundarias de las 15 comunas. Otra conclusión importante tiene relación con el efecto del contagio social: cuando los estudiantes perciben que sus compañeros cuidan los espacios, aumenta el compromiso individual.
La resolución que crea el marco general apunta a provocar un efecto contagio, principalmente, en acciones intencionales, individuales o grupales. En esos casos el nuevo marco general determina que la propia comunidad educativa escolar será la que absorba la reparación y los cargos, siempre que no se requiera la necesidad de una intervención urgente.
Grafitis en paredes y mobiliario, rotura intencional de bancos o puertas y daño en los baños, entre otros ejemplos, demandará la intervención del equipo de conducción de la escuela que, junto a la cooperadora escolar, deberá elaborar una estrategia para reparar o subsanar el daño. Las acciones propuestas pueden ser jornadas de reparación y recuperación con participación estudiantil.
Gestión integral de residuos
Con el nuevo protocolo cada escuela deberá implementar un Plan Institucional de Gestión Integral de Residuos en cuatro etapas: la designación de un Referente Ambiental que coordine su implementación; la correcta ubicación del equipamiento de separación (cestos de 25 o 50 litros para residuos reciclables y basura; y contenedores verdes de 240 litros para acopio); y la conformación de un Comité Ambiental (con directivos, docentes, estudiantes y familias) encargado de realizar auditorías periódicas y promover campañas de sensibilización.
El plan incluirá la gestión de las distintas corrientes de residuos que se generan en una escuela: reciclables (papel, plástico, vidrio, metales), orgánicos (con posibilidad de compostaje), residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, bienes en desuso, restos de obra y de poda, aceite vegetal usado, y residuos de talleres y laboratorios, cada uno con su circuito específico de disposición.